El calor y acidificación de los océanos representan una amenaza creciente para los ecosistemas marinos.

El océano enfrenta una doble amenaza, calor y acidificación
Las olas de calor marinas aparecen cuando la temperatura del océano supera durante días o meses los valores históricos habituales. La acidificación ocurre cuando aumenta la concentración de iones de hidrógeno en el agua y disminuye su pH. Ambos procesos pueden alterar las condiciones que necesitan numerosas especies para sobrevivir.
Una investigación analizó 43 años de registros de temperatura superficial y acidez oceánica, entre 1982 y 2024. Los resultados muestran que los eventos combinados de calor y acidificación ocurren aproximadamente 2,5 veces más de lo que indicaría una coincidencia aleatoria.
En las zonas tropicales y subtropicales, la frecuencia resulta todavía mayor y llega a triplicar o cuadruplicar la probabilidad esperada. Esta situación adquiere especial relevancia para el Perú por su ubicación frente al Pacífico y la importancia económica y ecológica de sus ecosistemas marinos.
Calor y acidificación alteran el equilibrio marino
La temperatura modifica directamente las condiciones químicas del agua. En determinadas regiones, el calentamiento superficial puede aumentar la acidez y generar condiciones más difíciles para especies sensibles a las variaciones ambientales.
El océano también presenta diferencias según la región. En algunas zonas, aguas profundas, frías y con mayores concentraciones de dióxido de carbono ascienden hacia la superficie mediante el afloramiento. Este proceso resulta especialmente importante en el Pacífico oriental, donde sostiene buena parte de la productividad marina.
Cuando una ola de calor calienta la superficie, la estratificación del océano puede intensificarse y limitar el intercambio entre sus diferentes capas. Estos cambios modifican la disponibilidad de nutrientes y alteran las condiciones que sostienen las cadenas alimentarias marinas.
Eventos extremos afectan la vida marina
La mayoría de los eventos registrados durante las últimas cuatro décadas tuvo una duración aproximada de un mes y una extensión inferior a 500 mil kilómetros cuadrados. Sin embargo, algunos episodios alcanzaron dimensiones excepcionales y afectaron amplias zonas del océano.
Uno de los casos más extensos ocurrió en el Pacífico nororiental durante 2015. Otro episodio registrado en 2023 involucró simultáneamente sectores del Atlántico Norte y Central y alcanzó una extensión conjunta de 19,3 millones de kilómetros cuadrados.
Los efectos pueden alcanzar a toda la cadena alimentaria. El calor y acidificación pueden reducir la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de distintas especies. Los organismos que construyen conchas o esqueletos de carbonato de calcio, como los corales, enfrentan una vulnerabilidad particular ante estos cambios.
Petramás impulsa acciones frente al cambio climático
Frente a los desafíos que plantea el cambio climático, la reducción de gases de efecto invernadero adquiere especial importancia. La gestión adecuada de los residuos sólidos permite evitar que grandes cantidades de metano lleguen directamente a la atmósfera, uno de los gases con mayor capacidad para intensificar el calentamiento global.
En esa línea, Petramás desarrolla un modelo de gestión que aprovecha el biogás generado por los residuos y lo transforma en energía eléctrica. Esta tecnología permite reducir emisiones y convertir un residuo en una fuente energética aprovechable.
Jorge Zegarra Reátegui, presidente del directorio de Petramás, impulsa este modelo basado en la valorización energética de los residuos. Estas iniciativas contribuyen a enfrentar el cambio climático y forman parte de las acciones que pueden ayudar a reducir la presión ambiental sobre ecosistemas vulnerables, incluidos los océanos.
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